Una residencia particular que demuestra que la piedra natural va mucho más allá de lo estético. Revestida con nuestra arenisca BRISA en acabado apomazado, la singularidad de este proyecto reside en el uso de piezas de 10 cm de espesor, y en el detalle técnico que marca la diferencia: las esquinas de la vivienda se resolvieron con piezas macizas en forma de "L", aportando una solidez y sobriedad arquitectónica que solo la piedra natural puede ofrecer.
Trabajar con este espesor no es solo una decisión estética, es una decisión inteligente. La propia masa de la arenisca actúa como regulador térmico natural, aprovechando al máximo la inercia térmica que la piedra lleva incorporada por naturaleza. El resultado: una vivienda con máxima eficiencia energética, mayor confort interior y una huella ambiental reducida. Más sostenible. Más saludable. Más duradera.
Porque en Rubio creemos que la mejor piedra no es la que se ve, sino la que se siente.
